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DOMINGO DE RAMOS. POR EUGENIO SANTA BÁRBARA.

En Úbeda es la Semana Santa la que mide los años. «Para Semana Santa», «después de Semana Santa», «antes de Semana Santa», solemos decir para fijar acontecimientos que son importantes en nuestras vidas. El año discurre entre una Semana Santa y la siguiente y mientras nos comemos las uvas en diciembre, ya estamos pensando en lo poco que vamos a tardar en escuchar los tambores, en las frías noches del invierno de nuestra cuidad.

Visto así, nuestro 1 de enero, nuestro primer día del año, queda claro que es el Domingo de Ramos. Los que tenemos cierta edad lo concebimos como una meta a alcanzar, pero también los jóvenes, a quienes les espera un costal, una corneta o un tambor o incluso el amor, para el que un día tan primaveral, tan colorista y tan hermoso es propicio.

Atardece y se abren las puertas del Cielo. Suena «Al Rey de la Trinidad», hoy ya todo un clásico. Las capas y el sol doran la fachada de la Trinidad y el «Santo Borriquillo» bendice a Úbeda, camino del casco histórico.

Casi al amanecer de este domingo, las cornetas nos anuncian que llegan esos días anhelados en los que repasaremos, en nuestras calles, el sufrimiento de Jesús hasta la llegada de la resurrección.

La Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y María Santísima del Amor tiene la llave y la responsabilidad de anunciar y de abrir los días más hermosos del año.

Todos somos un poco de ese Borriquillo, que descorcha la semana que los ubetenses nos bebemos sorbo a sorbo porque, en Úbeda, el primer día del año siempre es Domingo de Ramos y hay que celebrarlo como merece.

✍️ Eugenio Santa Bárbara
📷 Eugenio Santa Bárbara 

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