Ir al contenido principal

LUNES SANTO, POR FRANCISCO RIENDA


Lunes Santo, dos cofradías casi hermanas de edad concentran toda la atención de fieles y devotos en la zona monumental de Úbeda, ambas con poca diferencia horaria. La Llena de Gracia y el Cristo de la Pasión, recorrerán angostas calles para presentar a María y Jesús al pueblo ubetense.

La primera con alegría y gozo, cuando se abre la puerta de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares, la  segunda con recogimiento y dolor inicia su recorrido desde los recatados muros del convento de las Madres Clarisas.

Lo harán por recorridos muy distintos al resto de cofradías, estrechas calles con un asfalto poco propicio para el caminar de esos costaleros, que con un gran esfuerzo y especialmente con un gran amor hacia sus titulares alzarán al cielo las benditas imágenes.

Quisiera centrar la atención en una de ellas, el Santísimo Cristo de la Pasión, hoy cofradía, pero hace casi cuarenta años nació como Hermandad de Costaleros con una única misión: proveer de costaleros no asalariados a aquellas cofradías que para su desfile procesional  los necesitaran.

Todo surge de un grupo de jóvenes de diversas cofradías que detectan el problema y plantean una muy bonita solución. Aportar cirineos que hagan más liviana la Pasión de Jesús en las distintas cofradías de la ciudad.

¿Qué es ser costalero?

Actualmente, es ese cofrade que de manera desinteresada quiere ser los pies de Jesús y de María, en sus distintas advocaciones, que  se muestran al pueblo. Aunque costalero es el que porta un paso sobre sus hombros, en Úbeda también se extiende a aquellos que empujan al trono con ruedas, a estos últimos cariñosamente se les llama achucha tronos.

Independientemente de cuál sea la manera de portar las imágenes, me atrevo a decir, un poco basado en mi experiencia como costalero, que todo costalero tiene un ritual antes, durante y después de su trabajo como tal bajo el paso o la canastilla.

Te ajustas la faja y el costal, te colocas bien las zapatillas, pero lo más importante es que te sientes estrechamente unido a la imagen que vas a portar, encontrándote muy cerca de Ellos y así mostrarlos e intentar conmover los corazones.

El corazón henchido de satisfacción y júbilo hace que no sientas el peso como una carga, lo sientes como una emoción y un entusiasmo, ya que serás ese cirineo que ayuda a Aquel que lo dio todo por nosotros, incluso la vida.

Te hallas unido mediante el esfuerzo a tus compañeros de costal, se entremezcla el silencio con las frases de ánimo, el cansancio con el trabajo bien hecho, el sudor con alguna furtiva lágrima, todo ello da lugar a ser el artífice del caminar sereno, suave y pausado de Jesús y de María.

En el silencio de la noche, aunque no todos seamos costaleros bajo el paso o la canastilla, debemos de ser costaleros unipersonales y procesionar nuestra vocación cristiana con valentía, mostrar esa creencia a todos, tratar de evangelizar, ayudar a nuestro hermano y el Lunes Santo puede y debe ser un gran momento para hacerlo.

Acompañemos a estas cofradías por distintos lugares, para cada uno de nosotros ambas tienen puntos emblemáticos en sus recorridos, para ello, buscar el lugar y en él hacerte auténtico cirineo.

Encontremos ese punto de orar, o más bien conversar con Ellos, pues aunque aparezca el cansancio aún sin llevar físicamente el peso del trono, hemos de descubrir la sensación de vencer el agotamiento y transformarlo en alegría y satisfacción por haber logrado conectar con el Padre, a través de Jesús en su Pasión y en el reconfortante amor de María Llena de Gracia.

El ser costalero nos hará  sentirnos como peregrinos, caminando junto a Ellos, que buscamos en el Evangelio la verdadera Palabra. Ejemplifiquemos nuestras actuaciones, seamos cristianos comprometidos, que nuestra labor de cirineo, bajo un paso o como mero espectador, no quede en los días de la Semana Santa,  hagamos de portadores de Jesús y María todos los días del año.

Nuestra Madre de Gracia ofrece a sus hijos un camino limpio, claro y sin espinas. Jesús en su Pasión nos hace vivir el esfuerzo de su carga. Los costaleros, tanto los que van bajo el paso, como los que desde las aceras los vemos, hemos de saber agradecer lo dones que nos ofrecen y saber compartir su sufrimiento.

Que estas procesiones y esos momentos no queden en ese único  día, que nuestro caminar como cirineos sea nuestro particular modo de seguir a María la Llena de Gracia y a Cristo en su Pasión.

✍️ Francisco Rienda Ruiz

📷 wikipedia 



Comentarios