A mediados del siglo XX, un grupo de miembros de la Adoración Nocturna, deciden crear una nueva cofradía en Úbeda e integrarla en el orden cronológico que por aquella época se seguía en las cofradías ubetenses. Qué mejor motivo que el de representar la institución que Jesús nos deja, donde se perpetúa su presencia junto a todos nosotros: La Eucaristía. De esta cofradía recuerdo vagamente algunos detalles de esos inicios desde el templo de San Nicolás de Bari, su particular traje de estatutos, con ese manto burdeos que nos traslada al Jerusalén de Jesús. En mi retina sigo guardando el especial desfile de la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja, con su paso marcial y sus emotivos toques. El atajar por calles donde no era habitual pasar, para volver a presenciar la banda, que resultaba muy peculiar y distinta al resto de cofradías. Pero lo principal y que a día de hoy continúo viviendo es el grandioso trono, con trece imágenes sentadas a la mesa, que preside Jesús,...
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